CONSULTORIO PSICOLÓGICO

Psicoperú presenta

CONSULTORIO PSICOLÓGICO CON ESPECIALISTAS EN: NIÑOSADOLESCENTESADULTOSPAREJASFAMILIASADICCIONES

Este espacio lo estamos abriendo para quienes necesiten hacer consultas sobre problemas psicológicos, síntomas, trastornos en la comunicación o en las relaciones con los demás, problemas sexuales, de pareja, de familia, etc. La idea es no ser muy extensos en las consultas. Anticipamos que la respuesta pretende fundamentalmente comprender y orientar.

PSICÓLOGOS EN LIMA:

Director del Centro Gestáltico de Perú, Miembro Honorario de la Asociación Gestáltica de Perú (AGPE). Miembro Honorario de la Asociación Gestáltica de Costa Rica. Presidente de la Comisión Organizadora del Primer Congreso Nacional e Internacional de Terapia Gestalt realizado en Perú (2012). Formador de terapeutas Gestálticos en Lima, Trujillo, Huancayo, Huánuco, Cusco, San José de Costa Rica. Formado en Terapia Gestalt en el Centro Gestáltico de San Isidro de Buenos Aires – Argentina.

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ESPECIALISTA EN: ADULTOSPSICOTERAPIA GESTALTTRASTORNOS DE PERSONALIDAD

Ex vicepresidenta de la Asociación Gestáltica de Perú (AGPE), formada en Terapia Infantil Gestáltica con UmayQuipa, bajo la dirección de Loretta Cornejo. Con formación en Terapia Gestalt aplicada a los Adolescentes con UmayQuipa, bajo la dirección de Loretta Cornejo. Terapeuta Gestáltica de Adultos, ha llevado talleres con el Lic. Eduardo Carabelli (Director del CGSI – Argentina), Dra. Adriana Schnake (Directora de Anchimalen – Chile), Dr. Héctor Salama Penhos (Rector de Unigea – México), entre otros.

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ESPECIALISTA EN: NIÑOSADOLESCENTESADULTOSPAREJAS

ESPECIALISTA EN: DINÁMICAS GRUPALESPSICOLOGÍA LABORALAUTOESTIMACLIMA LABORALCAPACITACIÓN

Director de LIBÉRATE: Organización especializada en la formación de FACILITADORES GRUPALES, mediante el aprendizaje experiencial, la aplicación de las dinámicas grupales y técnicas lúdicas que hacen de sus procesos de capacitación espacios de aprendizaje vivencial. Siendo pioneros y lideres en la formación de Profesionales que generan conocimiento y compromiso en los equipos de trabajo.

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ESPECIALISTA EN: NIÑOSPSICÓLOGO FORENSEVICTIMASAGRESORESVIOLENCIA FAMILIARPSICOLOGÍA PENITENCIARIA

Psicólogo forense, experto en criminalistica y Victimología. Profesor en universidad nacional Federico villarreal – UNFV, profesor en UCSUR y Profesor en universidad Cesar Vallejo. Docente Psicoperu en sedes de Arequipa, Tacna, Puno y Cusco. Curso de especialización en Psicología Forense y Violencia de genero.

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PSICÓLOGOS Y ESPECIALISTAS EN AREQUIPA:

ESPECIALISTA EN: ADOLESCENTESADULTOSPAREJASFAMILIASADICCIONES

Soy psicólogo, psicoterapeuta de orientación humanista, cuento con colegiatura vigente y estudios de post grado en psicoterapia, psicología clínica,  comunitaria  y educativa. Me considero un profesional responsable, proactivo, dinámico, apasionado por mi trabajo, flexible ante los cambios. Experiencia en la práctica pública y privada. Especialista en evaluación diagnóstico y tratamiento de problemas de salud mental, en los ámbitos individual, familiar y grupal. Así mismo tengo habilidad para y el desarrollo de diseño de talleres, capacitaciones.

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ESPECIALISTA EN: NIÑOSADOLESCENTESADULTOSPAREJASPSICOPEDAGOGÍATERAPIA GESTALTPNLCONSTELACIONES FAMILIARESPSICOTERAPIA

MBA. Héctor Pajares por la Universidad Complutense de Madrid, Coach y Neuromanagemente por el Colegio Cardenal de Cisneros (Madrid), Neuropedagogía por el instituto europeo de integración sensorial, psicoterapeuta familiar sistemico (Inst. Psicoterapia Integral. R), Psicoterapeuta Gestalt Y diplomado de psicoterapia de pareja y Familia (Gestalt Perú), Diplomado en Constelaciones Familiares (Bh. Inst), Diplomado de Recursos Humanos (UNMSM), Coach Gestalt (Escuela Latinoamericana de Coaching Gestalt).

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Soy psicólogo graduado en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, psicoterapeuta de orientación humanista, cuento con colegiatura vigente y estudios de post grado en psicoterapia gestalt con el maestro Felipe Iannacone Martinez y en psicoterapia cognitivo conductual con IPSICOC – Actualmente estudio Filosofía en la UNSA.

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ESPECIALISTA EN: ADOLESCENTESADULTOSPAREJASFAMILIAS

Psicólogo graduado en la Universidad Alas Peruanas, escritor (autor del libro salta, luego teme. Psicoterapeuta Gestalt. Especilista en el manejo de cartas sistémicas de creación de Alejandro Sanches, formado por el mismo autor. Con estudios en bioneuroemocion, piscogenealogía, y psicomagia. Psicólogo transpersonal.

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ESPECIALISTA EN: NIÑOSADOLESCENTESADULTOSPAREJASTERAPIA GESTALTPSICOTERAPIA

ESPECIALISTA EN: NIÑOSADOLESCENTESPSICOPEDAGOGÍA

Soy docente de profesión de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa con especialidad en psicología del niño y del adolescente, me dedico a la capacitación de padres y maestros de colegios nacionales y particulares, soy asesora externa de la UCSP y del Ministerio de educación en temas de convivencia familiar y tratamiento psicopedagógico con niños y adolescentes. Experta en terapia de lenguaje y consultoria externa para padres y maestros.

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ESPECIALISTA EN: TERAPIA COGNITIVA CONDUCTUALADICCIONESPAREJASTERAPIA RACIONAL EMOTIVA CONDUCTUAL

ITRE (Instituto de Terapia Racional Emotiva) 2005-2007 – Curso introductorio de Coaching Ontológico en el Centro Cultural de la Universidad Católica  MARZO-ABRIL 2009 – Diplomado en terapia cognitivo conductual en adicciones en IPSICOC.ABRIL- – Graduado en el Método Silva de Control Mental. MAYO-JUNIO 2009 – Actualmente formándome en Terapia Gestalt en el Centro Gestaltico del Perú.

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PSICÓLOGOS Y ESPECIALISTAS EN TACNA:

EN CONSTRUCCIÓN

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ESPECIALISTA EN: NIÑOSADOLESCENTESADULTOSPAREJASFAMILIAS

EN CONSTRUCCIÓN

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ESPECIALISTA EN: NIÑOSADOLESCENTESADULTOSPAREJASFAMILIAS

“Hola, sigo su consultorio y quiero contarle mi problema a ver si me puede aportar alguna idea. Tengo 48 años y llevo una vida que no me gusta. Tengo sobrepeso, hago trabajos esporádicos que apenas me dan para vivir por mí mismo y mis relaciones son esporádicas, nunca duran y a veces con mujeres que ni siquiera me gustaban. También tengo algunas adicciones que no llegan a ser graves pero me molestan porque yo no soy así. Hace tiempo que me sé la teoría de lo que debo cambiar, pero tengo que reconocerle que me dura poco el entusiasmo. Empiezo, pero en cuanto fallo porque no resisto la tentación de volver a las andadas me vengo abajo. Veo que cambiar me resulta difícil, me falta fuerza de voluntad. Además siento que ya es tarde, que ya perdí esa oportunidad. Estoy realmente desesperado porque no llega mi gran momento. Agradezco ideas que me puedan ayudar. Muchas gracias”

Hola. Espero que el hecho de animarte a escribir sea el principio de ese giro que quieres darle a tu vida. Voy a darte algunas pistas a partir de lo que me cuentas…

El principal fenómeno del que nos ocupamos los psicólogos es el cambio. Un buen ejemplo es el de Paul Watzlawick, psicólogo de la Universidad de Stanford, que escribió un divertido libro titulado ‘El arte de amargarse la vida’. En él analiza automatismos cotidianos que nos llevan a darle vueltas a los problemas sin afrontar su resolución. Watzlawick dice que, paradójicamente, cuando nos falla una estrategia vital lo que solemos hacer es…“más de lo mismo”. Es decir: volver a usar las mismas técnicas pero con más fuerza o en más ocasiones. Un ejemplo clásico: los alcohólicos intentan beber para sentirse mejor y como no lo consiguen, beben más. Para este investigador de la escuela de Palo Alto, la tendencia al “más de lo mismo” es el mayor enemigo del progreso personal. Por eso insiste en una idea que parece obvia, pero muchos psicólogos consideramos el centro de la cuestión: si quieres que tu vida cambie tienes que hacer algo diferente. Te propongo ideas para desmontar la forma en que afrontas el cambio. Quizás así empieces a variar tus estrategias.

Te recomendaría que hagas una lista de las ventajas de tu vida que, inevitablemente, perderás

En otro capítulo de este consultorio hablé del concepto de “Ego Shock”. Contaba allí que el psicólogo Keith Campbell analizó biografías de personas que han vivido una transformación radical en sus vidas. Todos describían que, justo antes de esa metamorfosis, habían sentido una ruptura de los mecanismos normales de protección psicológica que nos llevan a seguir en el “más de lo mismo”. Por ejemplo: los entrevistados contaban que en un momento dado empezaron a ser capaces de jerarquizar su vida. Empezaron a separar las cuestiones importantes de aquellas que no lo son. Y esa valoración de lo esencial les llevó a cambios progresivos: ampliación de posibilidades vitales, mejora en las relaciones interpersonales, mayor empatía y entendimiento del sufrimiento ajeno, aumento del hedonismo y la capacidad de disfrute, mayor fortaleza y autoestima, etc.

Jerarquizar lo que buscas en la vida puede ser un buen inicio en la vida porque quizás te ayude también a aceptar las renuncias inevitables que tendrás que hacer. Otro autor de la Universidad de Stanford, Chip Heath, en sus libros sobre las transformaciones vitales, avisa de la tendencia del ser humano a minusvalorar aquello que pierde cuando le da un giro positivo a su vida. Es una estrategia mental poco adaptativa porque nos deja sin preparación para sobrellevar esas renuncias. Si quieres tener un trabajo más estable, por ejemplo, tendrás que renunciar a la dejadez que te puedes permitir en empleos menos serios. Heath te recomendaría que hagas una lista de las ventajas de tu vida actual que, inevitablemente, vas a perder.

Asumirnos a nosotros mismos

Como ves, todas las investigaciones sobre el cambio vital destacan el realismo como variable esencial. El profesor de la Universidad de Harvard Robert S. Kaplan, en su libro ‘What You’re Really Meant to Do’, nos recuerda la importancia de asumir nuestras fortalezas, nuestras debilidades, nuestra motivación y nuestra historia personal de éxitos y fracasos antes de planificar un cambio vital radical. Un ejemplo: intuyo, por tu email, que tiendes a esperar que no haya recaídas y te vienes abajo cuando suceden. No contar con ellas es, según Kaplan, el error más habitual del pensamiento utópico y poco realista. En realidad, no hemos empezado a transformar nuestra vida hasta que superamos la primera recaída en hábitos antiguos. Lo que este autor te recomendaría es introducir los deslices en tu planificación. Vas a tenerlos y debes tener previsto un protocolo de actuación para retomar el camino.

Aprovecho, por cierto, para darte una buena noticia en este sentido. Como expliqué en otro artículo anterior, solemos ser más realistas a medida que nos hacemos mayores. Así que, tranquilo: no es tarde para cambiar. Todo lo contrario: la edad te está produciendo efectos muy útiles. Una investigación del profesor de la Universidad de Rutgers Daniel Hart corroboró esta relación entre madurez e independencia. Lo que hizo fue pedir a personas de distintas edades que imaginaran una máquina que pudiera clonar: a) Lo que piensan y sienten; b) Su aspecto físico y c) Sus relaciones con amigos y familia. Después les pidió que identificaran cuál de los clones era más parecido a ellos. Aunque los más jóvenes tendían a identificarse con b) y con c), los más mayores tenían claro que su identidad se encontraba en a). Cada vez eres más consciente de cómo eres por dentro y eso te puede dar el realismo necesario para el cambio. Por otra parte, la edad te ayudará a no sentirte tan presionado por los demás, que muchas veces son los mayores enemigos de la transformación vital.

Cambiar no es difícil: solamente es lento, porque requiere tiempo y persistencia, apertura real al cambio y a la motivación intrínseca

Por último, hay autores que te pueden ayudar a dinamitar otra de las excusas que solemos darnos para seguir en el “más de lo mismo”: la falta de fuerza de voluntad. Hay muchos psicólogos que opinamos que ese no es un factor importante. El cambio requiere planificación realista, no sacrificio épico. Los investigadores canadienses Marina Milyavskaya y Michael Inzlicht publicaron recientemente un estudio que mostraba que las personas que lograban objetivos en varias áreas vitales no habían tenido que usar su fuerza de voluntad. Simplemente, disfrutaban de la tarea que había que realizar para alcanzar el logro propuesto. Por eso, en un artículo reciente (“Why willpower is overrated”) el divulgador Brian Resnick nos conminaba a dejar de sobrevalorar el poder de la fuerza de voluntad. La alternativa que propone este autor es centrar nuestros esfuerzos en crear hábitos que aparten de nuestra vista las tentaciones y añadir diversión a aquello que no nos gusta hacer. Una táctica más racional y eficaz que la agotadora lucha del Bien contra el Mal en la que parecemos empeñados cuando seguimos con el “Más de lo mismo”.

El psicólogo Arthur Markman, autor del libro ‘Smart Change’, habla también de desterrar la épica de las transformaciones vitales revolucionarias que ha vendido el cine de Hollywood. Markman sabe de lo que habla por sus experimentos y por su experiencia personal: consiguió tocar el saxofón suficientemente bien como para tocar en una banda de jazz quince años después de empezar un cambio radical en su vida. Cambiar, según él, no es difícil: solamente es lento, porque requiere tiempo y persistencia. Las claves son la apertura real al cambio, motivación intrínseca (basada en lo que nos gusta, no en lo que esperan los demás de nosotros), capacidad para trascender al día a día marcándonos objetivos a medio y largo plazo, conocimiento realista (sin narcisismo) de nuestras cualidades y vulnerabilidades… y paciencia. Mucha paciencia.

“Hola.

Durante mi periodo en la universidad y en el extranjero, me di cuenta además de que el esfuerzo no es garantía de éxito, que el nombre de la universidad es lo más importante, y que había perdido el tiempo haciendo trabajos mientras que en otras carreras disfrutaban del tiempo durante el cuatrimestre. Después, mi vida profesional de tres años me ha mostrado además que todos los conceptos de social, buenas prácticas y compañerismo que se dicen en la universidad son falsos. Además, la situación laboral actual me desanima. Mi primer trabajo fue en una oficina con demasiado caché. El trabajo fue motivador hasta que me di cuenta que en la empresa no existía ni la carrera ni el desarrollo profesional, amén de cero mejoras salariales, y que del trabajo que realizaba no obtenía nada a cambio; me sentía una máquina.

El día que me despidieron cavé una zanja en mi vida para poner punto final y realizar un giro profesional, sin saber muy bien hacia dónde ir. No tengo interés cierto en ningún campo profesional, no tengo esa llama viva que me mueva; durante mi etapa escolar, la llama era “la motivación del logro”, y era la que me daba vida. Hoy en día, busco agarrarme a algo que encienda la llama, pero lo único que me motiva es tener un buen sueldo. A nivel personal, desde muy pequeño (5 años), me han apasionado las casas y siempre he tenido en mente tener mi “propia casa bonita”, para la cual debía trabajar mucho en aras de tener un buen sueldo con el que adquirirla y/o diseñarla. Soy una persona pasional, muy malo en las relaciones frías (relaciones interpersonales por primera vez o con personas con las que no congenio) y cuyas virtudes son la racionalidad, las matemáticas y la lógica. Mi vida social es nula; cuento con pocos amigos y carezco de contacto físico con personas.

Mi tiempo libre se basa en el gimnasio y estudiar o leer artículos como los tuyos en Internet. He centrado toda mi vida en la parte académica/laboral. Por todo ello, ¿qué puedo hacer para ser feliz y conseguir lo que quiero? Somos humanos y aprendemos de los errores, pero con 27 años estoy en el momento último para que me brinden oportunidades laborales fuera de la arquitectura; no quiero dejar escapar la oportunidad y desearía no errar y alcanzar aquello que visualizaba de pequeño: la felicidad en el trabajo. Quiero ser tan feliz que los éxitos económicos y los ascensos sean algo externo, pero que me faciliten esa bonita casa. Disculpa la longitud del texto. Gracias de antemano por tu tiempo”.

Hola, agradezco que puedas contar tu historia con intensa emoción y reflexión. Muchos sentirán empatía con tu situación ¿quién en algún momento no ha querido que todo pare? Y es que lo que nos comentas, son sensaciones que afectan a una generación entera. Te remitiré una idea que tengo sobre los momentos de crisis: son esos momentos en los que las personas deben dar un paso atráss, coger impulso y saltar. Son esos altibajos los cuales nos permiten evaluar la situación actual en la que nos encontramos, recuerda que será adaptativo siempre que lo moldes a tus metas vitales.

Te planteo apliques un experimentos mental propuesto por el filósofo y profesor de la Universidad de Harvard , Robert Nozick: “imagina una máquina que te pudiera proporcionar cualquier tipo de experiencia que desearas”. Parte del objetivo es que, pese a que sabes que ninguna situación ocurre realmente, lo experimentes con gran intensidad que un vez introducido en aquella mística máquina no puedas salir ¿Aceptas? Muchos terminan negándose por una razón sorprendente. Y es que no necesitamos sentir que transformen nuestro mundo, sino sentirnos bien por dentro. Consecuente a ello, puedo proponerte constatar que quizá uno de los motivos de tu crisis es que tu mentalidad, basada en la racionalidad y ética del esfuerzo, no está dando frutos.

Hofstede comenta que en las sociedades individualistas, como la nuestra, donde cada uno realiza sus propios planes vitales; es común que terminen albergando ilusiones que no son realizables. Y la desilución de lo utópico, cada vez se vuelve más común.  De ahí te planteo que lo que debes hacer es fabricar metas, no sueños. Daniel Gilbert, profesor de Harvard, corrobora que en habitual calcular mal la felicidad que nos producirá nuestros sueños.  Esta diferencia frustrante entre lo qe esperamos y conseguimos es parte de una deficiente búsqueda de información. El mismo aconseja lo siguiente: “la única forma de ahorrarnos decepciones es preguntar a los que han experimentado lo que nosotros anhelamos”. De ahí puede parte la idea que tenemos sobre la “fama” y la relación que tiene con los suicidos de personas con fama.

Finalmente, te dejaré con un último consejo. Citando a Ed Diener, psicólogo norteamericano, “la felicidad se correlaciona con la cantidad de experiencias positivas, pero no con su intensidad”. Es decir, para sentirte bien es fundamental que experimentes de forma frecuente y prolongada estados de ánimo. Por otro lado, siempre ten presente ver al mundo como es y no como debería ser.

Hola, buenas tardes. Mi situación actual es muy complicada y creo que mi caso personal puede ayudar a muchas personas. Yo, a día de hoy, estoy viviendo con una persona muy tóxica. Roba toda mi energía (en su presencia me siento agotada), me humilla, me hace “gaslighting”, me manipula emocionalmente (aunque con la práctica yo veo por dónde va). Cuando esta persona sale de viaje, pongamos una semana, me siento revivir, es como si respirara de nuevo, como si mi mundo se ensanchara, siento que la vida es hermosa, etc. He consultado por este tema y todos los expertos siempre coinciden en que la solución es abandonar ese ambiente opresivo y altamente estresante, pero, y he aquí por qué escribo estas líneas, por ahora no es posible y las herramientas que me han enseñado no funcionan o lo hacen parcialmente y yo me sigo sintiendo terriblemente triste y cansada. Sr. Muiño, por favor, ¿podría ayudarme? Gracias anticipadas.

Hola. Siento mucho tu situación. Estoy de acuerdo contigo: hablar más de estos temas ayudaría a muchas personas. Es parte, además, de nuestra responsabilidad como profesionales de la salud mental. El poder de estos manipuladores depende, en parte, del tipo de cualidades psicológicas quenuestra sociedad fomenta. Ayudar a las víctimas a enfrentarse a ellos disminuiría el daño que causan.

La trampa de los manipuladores

En tu caso en particular, tengo que decirte, en primer lugar, que has dado un paso decisivo al identificar la relación tóxica. Tu inteligencia interpersonal te ha salvado de padecer el problema durante más tiempo por no haber podido etiquetarlo. Si crees que te puede ayudar, completa tus lúcidas intuiciones echándole un vistazo a libros sobre comunicación tóxica. En textos como ‘La trampa de los manipuladores’, de Graciela Chiale y Gloria Husmannencontrarás análisis científicos de las sensaciones que estás sufriendo.

Los maltratadores psicológicos dan continuos mensajes contradictorios de forma que cualquier respuesta del interlocutor suponga un error

Me hablas, por ejemplo, de sensación de agotamiento. ¿Puede que estés siendo víctima de la estrategia que el psicólogo Gregory Bateson denominaba “Doble Vínculo”? Los maltratadores psicológicos la utilizan recurrentemente, dando continuos mensajes contradictorios de forma que cualquier respuesta del interlocutor suponga un error. Hay muchas formas de “Doble Vínculo”: nos dicen frases cariñosas mientras su comunicación no verbal manifiesta rechazo, nos hacen dos peticiones contradictorias al mismo tiempo, se enfadan por hacer algo que nos habían demandado,… Además, la maquiavélica estrategia se suele completar con lo que Bateson denominaba “Mandato Negativo”: nos impiden escapar del dilema convirtiendo en tabú hablar sobre la incongruencia de esa forma de comunicación.

Ejemplos como este te muestran que las estrategias de manipulación están siempre destinadas a crear en ti Síndrome de Indefensión. Ya hablé en capítulos anteriores del peligro de caer en esa falsa sensación de que no podemos hacer nada para cambiar lo que está ocurriendo. Si tu pareja posee lo que llamamos en Psicología la “Triada Oscura” (una mezcla entre psicopatía, narcisismo y maquiavelismo) se centrará especialmente en crearte la sensación de que es imposible abandonar la relaciónAutores como el psicólogo John McHoskey encuentran en sus investigaciones que para estos sujetos lo importante es el control y ese se demuestra en los actos, no en las palabras. Supongo que tú consideras que te rebelas cuando intentas que entienda el daño que te está haciendo. Pero para esta persona la única forma de subversión del orden que ha establecido es que te vayas. Eso es lo único que teme.

Ansiedad constante

Ángela Browne-Miller, en sus libros sobre este tema, describe las fases que experimentan las víctimas de abusos psicológicos hasta que consiguen salir de la relación. Al principio se da una fase de autoprotección, mezcla de confusión y miedo. Muchas veces la persona acude a sus amistades quejándose de indecisiones en ámbitos diferentes de la vida en pareja. Después, la víctima entra en una fase de ansiedad constante en la que vive esperando el siguiente episodio de agresividad verbal. Para evitarlo, dedica muchos esfuerzos mentales a mediar con el maltratador intentando hacer desaparecer las situaciones de tensión. Al no conseguirlo, empieza a desarrollar síntomas como la culpabilidad y la vergüenza. Esa falta de confianza produce, finalmente, un derrumbamiento de la autoestima y un continuo estado de dependencia de la evaluación del otro.

Independientemente de la fase en la que estés, la forma de romper este círculo vicioso es fortalecerte progresivamente hasta que puedas dejar la relación. Cava poco a poco el túnel que te llevará a salir de esa prisión. Recuerda: no intentes sentirte bien pero débil para quedarte, trata de sentirte mal pero fuerte para conseguir irte. En otro artículo hablé de un experimento que mostraba que buscar antes de tiempo sensaciones tranquilizadoras puede inhibir nuestra capacidad de lucha contra una situación intolerable. He hablado de resiliencia en capítulos anteriores del Consultorio del Siglo XXI. A los factores que mencionaba ahí voy a añadir algunos que nos ayudan a luchar contra las injusticias que se cometen contra nosotros.

Si puedes, échate unas risas a cuenta del comportamiento manipulador de esta persona con alguien con quien sintonices

Una de las fortalezas fundamentales que se encuentran en las investigaciones sobre personas que consiguen salir de este tipo de situaciones es la capacidad de canalizar la ira. Los psicólogos Todd Kashdan y Robert Biswas-Diener, en su libro ‘The Upside of Your Dark Side’ recogen investigaciones que muestran cómo utilizan ese sentimiento las personas que logran salir de relaciones tóxicas. En la “Resiliencia Rebelde”, la rabia no se esconde. Los que escapan del maltrato psicológico saben que la cólera es una emoción adaptativa que nos sirve para dar un golpe sobre la mesa y decir basta. Pero también cuidan que la forma de expresarla no juegue en tu contra. Por eso estos autores recomiendan buscar canalizaciones que te permitan enfadarte progresivamente y de una forma eficaz para tus fines. Por ejemplo: puede que te resulte útil buscar alguna persona de confianza con la que puedas hablar de tu relación con sinceridad, sin tapar los problemas psicológicos que te está produciendo y sin cubrir ni justificar los actos de tu pareja. Manifestar de esta forma tu enojo te ayudará a fortalecerte.

Otro factor de resiliencia que puedes practicar con amigos y te ayudaría a abandonar esta relación tóxica es el sentido del humor. La risa es útil en la “Resiliencia Rebelde” porque desmitifica al maltratador y sirve para ablandar esa dura pared de melodrama en que nos encerramos cuando tenemos una relación tóxica. Si puedes, échate unas risas a cuenta del comportamiento manipulador de esta persona con alguien con quien sintonices. Busca el sentido del humor compartido: es contagioso y envolvente y desengrasa las relaciones de poder. El psicólogo Robert Provine (‘Laughter: A Scientific Investigation’) observa en sus experimentos que reímos el triple cuando estamos con otras personas que cuando estamos solos. El regocijo en compañía te servirá para corroborar la pequeñez del poder de la otra persona y te ayudará a sentirte preparada para salir de la relación.

Contacto cero

En definitiva, se trata de que retomes poco a poco las riendas de tu vida y llegar lo antes posible al final de este camino: dejar para siempre la relación. Como nos recuerda Iñaki Piñuel en su libro ‘Amor Zero’ésa es la única estrategia posible. Cortar amarras es inevitable porque el “Contacto Cero” es la única forma de conseguir que el manipulador no vuelva a envolverte en sus redes. Ve preparándote para escapar: una lúcida frase del escritor Jonathan Swift decía que “la vida es una tragedia a la que asistimos como espectadores un tiempo… hasta que de pronto desempeñamos nuestro papel en ella”. Ya has dado algunos pasos y en breve volverás a ser la protagonista de tu vida.

Hola. Tengo varios frentes abiertos desde hace mucho y eso me está ocasionando últimamente mucho desasosiego, sensación de tristeza, pesimismo. En fin, creo que un poco de depresión. Para empezar tengo las empresas en suspensión de pagos, lo que puede tirar del patrimonio de la familia (miedo), después tengo a mi esposa desde hace 4 años con una enfermedad mental, que sin ser extremadamente grave si se tira muchísimas horas de cama. Esto me ha alejado de ella. La casualidad ha querido que mis hijos se estén criando en un ambiente que no es precisamente una feria, por la crisis y por la enfermedad de su madre. Los veo melancólicos, tímidos o inseguros. Mi hija, a veces, me imagino que por su manera de ser reflejo de lo anterior, sufre un poco de acoso en el colegio. Soy bastante equilibrado. Puedo llevar todo y estoy seguro que pasarán los problemas, pero ver a mis hijos tristones me descorazona e incluso estoy perdiendo la fe. He leído a muchos psicólogos (Viktor Frankl, por ejemplo). Hago mucho deporte, estudio inglés, pero creo que tantos años con pocas alegrías ya me están afectando. Saludos y gracias.

Hola. Ante todo demostrar mi gran admiración por cómo afrontas tus conflictos actuales y como tu mensaje muestra ese compromiso y lealtad, poco habitual, hacia los seres queridos. En esta globalización se vuelve cada vez común el abandono del colectivismo, mientras que el individualismo  emerge. Jean Twenge, en su libro Generación Yo, analiza la tendencia a centrarnos en uno mismo. Sin embargo, es tu mensaje el cual se contrapone y manifiesta la preocupación familiar y la mejora de uno mismo con un fin colectivo, ser fuerte para sostener a las personas que amas.

Si Allan Luks leyera tu caso señalaría que tu vida está siendo regida por la motivación de contribución. Existen personas con similar pensamiento como el tuyo, donde su vitalidad se encuentra saciada cuando ayuda a los demás, quiere ser útil, impacta de manera positiva en los demás y protege a quienes ama. Cualidades dignas de admirar y es importante que también tú lo hagas; que puedas valorar y confiar en ese impulso que te lleva a tomar decisiones trascendentes en tu vida. No permitas que otros intenten cuestionar tu motivación y atribuir intereses fraudulentos. Mantente firme y recuerda que lo que tú haces ahora, pocos lo harían. Quédate con la frase ser fuerte no es estar siempre bien, sino estar ahí.

Aprecio que estás leyendo para fortalecer tu resiliencia y comprender por qué te suceden las cosas que te suceden. El escritor Odin Dupeyron nos habla de un “exceso de pensamiento mágico pendejo” con sarcasmo y humor; sin embargo, lo que intenta decir es que no existe una utopía psicológica. La vida siempre será injusta y tú estás logrando salir adelante con tus propios métodos, por lo que en ese sentido poco puedo aportar. Sin embargo, recalco en que la resiliencia no es infinita, no podemos con todo. Debes conocer tus límites de agotamiento psicológico y permitirte caer de forma controlada. Dupeyron rescata que incluso en los momentos difíciles de la vida, uno debe disfrutarlo en el sentido que darse cuenta que no somos omnipotentes, que vamos a caer pero también nos vamos a levantar. Sontag sostiene que si creemos que lo psíquico puede controlarlo todo, vamos a sentir frustración. Existen circunstancias que no pueden ser afrontadas inhibiendo la tristeza y ansiedad.

RELAJARSE PARA LOGRAR UN CONTROL INTERNO

 De la misma manera Boris Cyrulnik, escritor psiquiatra, define la resiliencia como aquella capacidad que nos permite caer y luego volver a levantarnos; es decir, ser resiliente implica asumir nuestras debilidades. Por otro lado, las personas tenemos la tendencia de pensar que tenemos un control interno que nos permite regir de manera adecuada nuestras vidas. Sin embargo, en tu situación sería excesivamente autoexigente. Una frase muy utilizada por psicólogos es hacerte amigo incondicional de lo inevitable, una táctica mucho más adaptativa.

Estudios sobre la falta de aceptación de las emociones negativas indican que no tener la capacidad de asimilar nuestros límites psicológicos puede llevarnos a tener problemas de salud mental (depresión, ansiedad, etc.). Es muy probable que en tu caso puedan tener un mejor impacto las técnicas más realistas, que se basan en el principio de “Tener la fuerza necesaria para cambiar aquello que está bajo nuestro control; la paciencia imprescindible para sobrellevar lo que no podemos cambiar y la inteligencia suficiente para distinguir lo uno de lo otro”.

Espero haber aportado en tu crecimiento personal y solventar tus dudas, un gusto en atenderte.

 

“Divorciada desde hace 2 años y a veces aún asoma el sentimiento de culpa. Estoy dejando atrás la autocompasión y quiero crecer como mujer hacia adelante. Desde el amor hacia mí, no a través de los demás. Por primera vez voy a ser egoísta conmigo y para mí, pero sin dañar a nada ni nadie de mí alrededor. Abro puertas para dejar pasar solo lo que quiero. Y además lo hago con amor. ¿Qué tengo que aprender para no desfallecer en este momento de plenitud intelectual, pasional conmigo misma y aprender ya de una vez que no quiero depender absolutamente de nadie, solo de mí?”

Hola. Me encanta el coraje de tus palabras porque da la impresión de que estás en un momento, como diría el psicólogo Keith Campbell, de “ego shock”. Donde ocurre un cambio de jerarquía de las prioridades vitales y en la forma en cómo se afronta a las situaciones.  Es por ello que las personas que son eficaces se animan a sí mismas a afrontar los retos.

Antes que nada, comentar que citaré a Judith Viorst, en su libro “Pérdidas necesarias”, señala que el cambio vital no solo conlleva alejar a personas de tu vida, sino abandonar actitudes y estrategias de afrontamiento que usamos en relaciones afectivas pasadas. El problema está en que ese último duelo empieza a cuestionar a uno mismo y la revelación de que fuimos muy ingenuos, que tuvimos un comportamiento sumiso o no vimos lo evidente, siempre resulta doloroso. Viorst aconseja empezar a asumir los errores pasados como parte de un aprendizaje. Cambiar de actitud y tomar mejores decisiones implicar ser consiente de nuestra imperfección. Es normal que te encuentres en momentos donde te sientas mal por tus errores, pero es la única manera de corregirlos.

Al conseguir el adiós con asertividad y madurez a tus actitudes pasadas, lo que te aconsejan muchos psicólogos es fortalecer tu voz interior ¿Y a qué nos referimos? Es necesario dejar atrás la culpa o la autocompasión o cualquier pensamiento que vaya en contra de ti misma. Pueda que ayude proporcionar un tiempo a analizar una conversación interna, un periodo de autoobservación y autoevaluación constructiva.  Steve Jobs recomendó alguna vez: “No permitas que el ruido de las opiniones de los demás ahogue tu propia voz interior“. ¿Qué te parece seguir el consejo durante un par de meses?

Jill Bolte, neurocientífica escribió “My Stroke of Insight” tras sufrir un derrame cerebral masivo que le ocasionó una pérdida completa de voz interior. Quizá leerlo te resulte útil, puesto que describe cómo es convivir sin tener una conversación privada. Menciona la importancia del habla interna para modelar nuestra visión del mundo; es decir, hasta qué punto la auto-instruccion modela nuestra identidad.

En un experimento dirigido por los científicos Daniel Swingley y Gary Lupyan te puede ayudar a comprender cómo la conversación interior afecta al foco de nuestra atención. En terapia, esto es decisivo porque trabajarla puede llevarnos a concentrarnos en nuestras propias sensaciones. Son justamente las personas más empáticas quienes se olvidan de sí mismas, ignoran sus necesidades y se dejan manipular.

 

La psicóloga Laura Berk desarrolla experimentos en los que analiza cómo nos afecta la forma en que nos hablamos a nosotros mismos, llegando a la conclusión de que las personas más eficaces son las que se animan a sí mismas a afrontar los retos sin descuidar su seguridad en sí mismos. Ella propone ejemplos de auto-instrucciones del tipo “Puedes hacerlo, inténtalo nuevamente” o “Sigue intentándolo, ha habido muchas cosas que no te han salido a la primera y luego han funcionado”. Por el contrario, los resultados de Berk indican que la peor voz interior y qué más daño ocasiona es aquella que asociamos a la figura del profesor censurador y descalificador. Mensajes íntimos como “Eres un idiota, nada te sale bien”.

Siguiendo con esta campaña de cambio interno, te ofrezco otra idea: menciónate a ti misma, no te hables en abstracto.  Ethan Kross, profesor de la Universidad de Michigan, muestran que son más eficaces las auto-instrucciones que contienen el nombre de la persona (“¡¡Ánimo, Juan, puedes hacerlo!!”). Asimismo, descubrió que invocarse a uno mismo minimiza la ansiedad social y el miedo a ser evaluado en un contexto público. Llamarte a ti misma, según este autor, te puede ayudar a meterte en tu interior y tomar distancia de la presión de las expectativas ajenas. Problemas como los que mencionas —culpabilidad desmedida o falta de tolerancia a la tensión interpersonal— vienen de un exceso de necesidad de agradar. Fortalecerte por dentro te ayudará.

Por último, te aporto técnicas que vienen del “Entrenamiento en Auto-Instrucciones” desarrollado por el profesor Donald Meichenbaum. Algunas ideas que da este psicólogo para sustituir lemas paralizadores por otros más adaptativos parten de deseos (“Me gustaría conocer personas para poder hacer excursiones por el campo”) en lugar de agobiarnos con necesidades (“Necesito conocer gente como sea”). El primer tipo de mensaje es más adaptativo que el segundo porque genera sensación de control sin auto-inocularnos estrés. Por la misma razón es mejor sustituir los “tengo que”(“Tengo que ver a mi madre este domingo”) por los “elijo” (“He decidido que voy a ver a mi madre este fin de semana”). Y es mucho mejor admitir que no queremos hacer determinadas cosas (“No me apetece mejorar mi inglés este verano”) que evadir la responsabilidad con continuos “no puedo”. Por otra parte, Meichenbaum encontró que las auto-instrucciones que se centran en lo positivo de la tarea (del tipo de: “Si dedico dos horas en la semana a hacer ejercicio me sentiré después mejor”) promueven una mayor motivación para arrancar en nuestras tareas cotidianas.

Como ves, el fortalecimiento de tu voz interior que promueven todos los autores que te he mencionado se basa siempre en el realismo. Se trata de evitar los mensajes de autoayuda come-nubes estereotipados (“Tú puedes hacer lo que te propongas”, “Eres una persona maravillosa y todo te va a salir bien”, etc.). Lo que te sugieren estos psicólogos es aprovechar esta etapa de rehacerte a ti misma dándole un giro a la forma en que te hablas para llevar tu lenguaje íntimo hacia la racionalidad eficaz. Eso te liberará de la culpa y la autocompasión. Recuerda la citada frase de Oscar Wilde: “Es importante amarse a uno mismo, porque es el principio de un romance para toda la vida“.

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